ADRIANA RAMÓN GUZMÁN: Tejedora de sueños

  • Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
    Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
  • Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
    Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
  • Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
    Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
  • Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
    Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
  • Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región
    Adriana Ramón Guzmán es una mujer istmeña, amante de las tradiciones y costumbres de su región

TEXTO: Daniel PEÑA

FOTOS: Juan CORTÁZAR GONZÁLES

En la tranquilidad de su sala, Adri teje cada noche un sueño, una ilusión, una esperanza que le ha permitido llegar a cumplir sus más grandes logros.

Aunque pequeño, el hogar de Adriana Ramón Guzmán, resguarda en su interior la pasión por lo nuestro, por la creación de esas flores que tanta fama le han dado a la región del Istmo de Tehuantepec.

Al momento de la entrevista, Adri no deja de tejer, mientras revela el largo y un poco tortuoso camino que en poco tiempo ha tenido que seguir para ser reconocida como una gran artesana istmeña. Es la mayor de 3 hermanas, junto a Gloria y Desiré viven en la zona conocida como ‘Cheguigo’ (detrás del Río) en la ciudad de Juchitán de Zaragoza.

Desde su niñez, el máximo sueño de esta joven istmeña no fue el tener una fiesta de XV años o ser una artista famosa… fue un sueño más original y apasionado: bailar en un Lunes del Cerro en la Guelaguetza. Ese sueño fue lo que motivó esta gran historia que empezó a tejerse desde hace ocho años.

 

¿Cuéntanos Adriana, cómo comenzó todo?

Desde niña yo veía la Guelaguetza y decía: -yo quiero ir a bailar ahí, quiero saber qué se siente representar a mi tierra en esa fiesta, portar nuestro hermoso traje-, esa fue realmente mi motivación, ahí comenzó uno de mis más grandes sueños.

 

¿Cómo aprendiste el oficio?

Pues como yo quería ir a bailar a la Guelaguetza y no tenía un traje propio y además no contaba con los recursos suficientes para comprarme uno, pues me dije a mi misma: ¿qué tan difícil puede ser? Así que me decidí a buscar alguien que supiera el oficio y pudiera enseñarme.

Realmente fueron tres maestras las que me enseñaron este bonito oficio al que rápidamente le agarré el modo, yo creo que eran tanta mi emoción que en menos de un mes yo ya sabía tejer con la aguja de gancho.

La maestra Guadalupe Maldonado fue la primera, de ahí una vecina mía, Minerva Sánchez me enseñó a matizar los colores y finalmente la señora Zoraida Regalado quien después de mi insistencia me enseñó la técnica del dibujo, aunque tiempo después tuve una desilusión y un momento amargo con ella.

 

– Coméntanos ¿Cómo fue el primer traje que tejiste?

Fue un morado, recuerdo, morado con flores en rosa. Lo tejí en 7 meses más o menos que actualmente para mi es mucho tiempo, pero mi sueño de bailar en los Lunes del Cerro me hizo terminarlo a tiempo. Actualmente tejo muy rápido, he hecho trajes hasta en ¡tres semanas!

 

En tu guardarropa debes tener varios trajes… ¿Cuántos tienes?

En mi baúl tengo alrededor de 30 enaguas con sus 30 huipiles, algunas blusas, corsets, muñecas e incluso cuadros… todo de tejido.

¿Has tenido oportunidad de concursar con tu trabajo?

Sí. En julio pasado participé un concurso que se llamó “Ofrendas sobre el telar” que fue a nivel estatal y estuve al lado de grandes maestras del textil oaxaqueño. Fue una grande experiencia de verdad, me sentí bastante emocionada de dar a conocer mis obras.

 

Sabemos que no todo es miel sobre hojuelas: ¿Has tenido algún mal momento en tu trabajo como tejedora?

Es difícil decirlo pero sí, a veces uno se encuentra con personas que no aportan nada bueno a tu vida. Y en una ocasión mi propia maestra que me enseñó a dibujar las flores, se disgustó conmigo sólo porque fui convocada a un concurso y para ella yo no era aún digna de participar en esos eventos, por lo que me cerró literalmente las puertas de su casa. Eso me desmoralizó y me hizo decaer, pero en un momento reaccioné y me dije: crecer duele, así que participaré y si he de perder, perderé siendo yo misma.

Así que decidí hacer un clásico Traje de Tehuana rojo con detalles en amarillo y negro que son los colores más tradicionales. La verdad que cuando vestí a mi muñeca me sentí como una niña de 8 años. Participé con grandes artesanas y sólo iban a seleccionar a 16 trajes.

Para mí pasó y lo dejé como en una experiencia más y meses después cuando estaba en una fiesta familiar recibí la llamada de los organizadores que me dijeron: ‘felicidades ganaste el primer lugar con tu muñeca’. La verdad al principio pensé que era una broma de mal gusto, pero después me di cuenta que no, que había valido la pena arriesgarme y perder el miedo y mira, obtuve el primer lugar, muy a pesar de mi ex maestra a quien no le agradó mucho la noticia (ríe).

Yo creo que ese primer lugar fue como premio a que me arriesgué, a que creí en mí, en mi trabajo y no traicionarme, eso fue lo que me hizo ganar.

 

¿En qué piensa Adriana cuando teje?

En lo que me hace feliz, nuevas ilusiones, la esperanza, el amor… me gusta escuchar nuestros sones cuando tejo, me recuerda a mi abuelita. Me gusta pensar en las calles de Juchitán, ese dorado del atardecer, en mi gente, la gente de nuestro Istmo, gente con valor, con fuerza… pienso que esa es la esencia de nuestro Istmo, lo que nos ha hecho fuertes, esa misma fuerza la plasmo en cada flor, en cada hoja, en cada pétalo.

 

¿Cómo combinas el oficio con tu vida personal?

Mucha organización y paciencia, además de tejer también tengo un trabajo de oficina, salgo a caminar y tejer pero de noche, así me gusta más, me inspiro más.

¿Y… el amor?

Claro, para todo hay tiempo, tengo un novio al que quiero mucho. Es juchiteco también, de la séptima (Nuevamente ríe)

Claro que tengo a mi amor, desde niña jugaba a la novia, a tener una familia, tener hijos, etc.

 

¿Crees en el matrimonio?

Mucho, de hecho sueño en que ese día llegue pronto. Quiero hacer yo misma mi traje, un traje que sea espectacular.

 

¿Te ves como mamá?

Sí… sueño con tener tres hijos, dos niños y una niña, educarlos con valores y con valor para defenderlos, que sean personas con solución, líderes. Sí les gusta, también les enseñaría a tejer, pero más que eso, el valor que esconde cada tradición.

 

¿En qué piensas cuando terminas un traje?

Uff!.. Digo: ¡Gracias a Dios! Porque la verdad sí cansa y la última flor se vuelve eterna e interminable.

 

¿Qué sientes de ver una obra tuya en una fiesta?

Me dan como celos (jajaja) de decir: ¡Ah mira, yo lo hice! Y no sé si lo vayan a cuidar. Pero bueno, eso ya es cosa de cada quien.

 

¿Qué te ha dejado el tejido de gancho?

¡Felicidad!, muchas satisfacciones, el querer mejorar cada día, conocer gente nueva, ser mejor persona, mejor mujer, el querer dejar un buen legado, por eso amo tejer cada día con un nuevo sueño.

 

¿Hasta cuándo seguirás con el tejido?

Hasta que mis manos y mis ojos me lo permitan, y Dios sobretodo. Mientras tanto seguiré imprimiendo mi esencia en las flores. Aparte tendré a mis alumnas y les compartiré mis tips y secretos y dejar una mejor versión de mí.

 

¿Cómo quieres cerrar esta charla?

Decirles que en el mundo existen muchos que verán esta plática y se sentirán identificados con las duras pruebas que pasé yo sola y espero que mi testimonio les sea útil para tener siempre esperanzas de cumplir nuestros sueños, así Dios nos guía y con nuestra decisión lo podremos lograr. Todo es cuestión de perder el miedo.

 

Con todo y todo, Adriana Ramón Guzmán nos da una lección de vida, un ejemplo a seguir. Perseguir nuestros sueños y tejerlos hilo a hilo, color por color, para obtener los mejores colores… los del corazón.

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2 Respuestas

  1. Es un gran orgullo contar con una paisana de tanta calidad humana, es un ejemplo a seguir, felicidades Adri……..

  2. Ángel García Núñez dice:

    Le deseo mucho éxito a la nueva ” Frida ” tejedora istmeña.

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