Alebrijes del Corazón

  • Maurel Edgardo López Pérez
    Hacerlo con esmero y dedicación implica misticismo.
  • El oficio del tallado de madera es sorprendente.
    El oficio del tallado de madera es sorprendente.

Jesús Santiago Montes

 

El oficio del tallado de madera es sorprendente.

Hacerlo con esmero y dedicación implica misticismo.

En cada pieza se entrega un pedacito del corazón, del sentimiento, de la emoción.

Maurel Edgardo López Pérez, es un labrador de excelencia con enorme experiencia en la elaboración de alebrijes.

Oriundo de San Andrés Ixtlahuaca en el estado de Oaxaca, sabe de los mínimos detalles del tallado en madera, logrando verdaderas obras de arte.

Alebrijes del corazón que ennoblecen las emociones.

“El gato mariposón” es una de sus creaciones que lo han hecho famoso en el medio. Es la figura de un gato que carga un pescado.

Sus trabajos han traspasado las fronteras siendo su mejor mercado los Estados Unidos de Norteamérica y Japón.

El señor Maurel Edgardo se siente orgulloso de sus obras, tanto, que ha inducido a su pequeño adolescente Alejandro en este hermoso camino de la elaboración de inigualables obras de arte.

En un remanso del campo oaxaqueño vive con su familia, gente sencilla pero de gran corazón, trabajadora y optimista.

Un paisaje campirano digno de los mejores temas fotográficos, donde la regla es asimilar la paz interior y la reflexión.

El copal es la madera preferida para hacer los alebrijes, y con la prodigiosa naturaleza la materia prima no falta.

Dos, tres días o hasta una semana se dilata el artista para elaborar un alebrije, mientras su cabeza va perfilando los detalles, los colores y la dimensión de su inspiración que van quedando plasmados en la madera.

Don Maurel Edgardo reconoce que el oficio fue aprendido de un maestro que laboraba en bellas artes y también desde muy pequeño se inició en este hermoso camino creando máscaras de caporales y de viejos, panteras, conejos, elefantes y por supuesto sus gatos mariposones.

Y es que el bello arte de la escultura no es exclusivo de la clase social pudiente porque la belleza interior es libre y plena.

La transmisión de la belleza camina por las emociones y se conecta con el artista y su mensaje de vida.

La cultura oaxaqueña es inmensa porque en todo el territorio estatal, sus manifestaciones causan tanta expectación, que propios y extraños alimentan su espíritu.

Los alebrijes del artesano Maurel Edgardo López Pérez, no dejan de lado esa expectación, al contrario, buscan colocarse en el ámbito del interés turístico, y en eso, las autoridades del ramo, tienen una encomienda especial.

Su proyección más amplia es la tarea inmediata y permanente.

Los alebrijes del corazón, merecen disfrutar de más espacios, porque nuestra cultura debe expandirse y ser apreciada en su justa dimensión, miles de artesanos esperan que sus obras tengan ese privilegio.

Los gatos mariposones de Don Maurel esperan que así suceda.

 

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