Cabeza y manos de la Virgen de La Soledad, los traía extraña mula

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* De fiesta la Patrona de los oaxaqueños
* Con dos pesos y medio en el bolsillo, el Capellán de la Ermita de San Sebastián,
Licenciado Fernando Méndez, inició la construcción del templo y convento anexo
* Terremotos de gran intensidad, dañaron edificios, menos el templo de La Soledad
* José María Morelos y Pavón, nombró a la Virgencita, Capitana de la Insurgencia

TEXTO: Guillermo Castillejos Avila
Virgen de La Soledad, ¡Ayúdanos, protégenos, cuídanos!, es el clamor generalizado del pueblo religioso y devoto que acude a la Basílica Menor, conocido popularmente como templo de quien reconocen como la Virgen milagrosa.
Su festividad anual es celebrada por el pueblo oaxaqueño el 18 de Diciembre de cada año, pero procede mencionar que muchas cosas han cambiado en el devenir de los años, por ejemplo, la poca asistencia de grupos diversos de personas o familias enteras procedentes de comunidades diversas del interior del Estado.
La tradicional festividad del día de la Santísima Virgen de La Soledad, atraía a miles de personas, tanto de la capital del Estado como de otras entidades del país que aprovechando las fiestas de Navidad y Año Nuevo, llegaban a Oaxaca para reunirse con familiares y aprovechaban la ocasión para visitar a la Reyna y Patrona de los oaxaqueños.
Previa a la tradicional celebración, un día anterior arribaban grupos de campesinos y de otros sectores de poblaciones de esta entidad, quienes llevando flores, velas y veladoras, se postraban ante la Virgen y en algunos casos, de rodillas, desde la puerta de entrada al atrio, llegaban ante al altar principal del templo donde es venerada.
Se trataba de gente humilde que no podía darse el lujo de hospedarse en un hotel, el descanso era necesario y obligatorio y en muchos de los casos dormían, pese al intenso frío, característico del mes de Diciembre, en algún lugar de las afueras del templo o en su interior.
Alrededor de las 3 o 4 horas de la madrugada del día dedicado a la Virgen de La Soledad, patrona de los oaxaqueños, arribaban grupos musicales para entonar las mañanitas, en ocasiones era imposible, ante la cantidad de personas, ingresar al templo, panorama que poco a poco ha ido desapareciendo; la realidad, poca gente asiste en la actualidad, situación atribuible a la situación económica que golpea particularmente a la población pobre.
Considerada como la gran fiesta de los oaxaqueños, años atrás, desde la primera calle de Independencia hasta la que entronca con Crespo, se instalaban juegos mecánicos y carpas donde se jugaba a la lotería, además de diferentes puestos donde vendían artesanías y demás productos procedentes de otros Estados como Puebla, Michoacán y el Distrito Federal.
Ahora la ocasión es aprovechada particularmente por vendedoras de empanadas de verde o amarillo, sin faltar las memelitas de aciento con frijol, queso o quesillo, el chocolate atole, café bien calientito o algún refresco embotellado.
Estos puestos de vendimias, últimamente los han llevado a ocupar espacios de la Plaza de la Danza y de calles como la primera de Mier y Terán, Galeana y gran parte del jardín Morelos.

LA MULA, CAYÓ MUERTA
Haciendo historia y de acuerdo a memorias religiosas, en el año 1620, se dice que desde el puerto de Veracruz y hacia las provincias de Guatemala, caminaba el dueño de una recua, a la cual se agregó poco antes de entrar a la ciudad de Oaxaca, una mula que traía y cargaba atravesado un cajón.
Al llegar a la Ermita de San Sebastián y frente a la puerta principal, la mula se dejó caer con el cajón que llevaba, trataron de levantarla sin lograrlo; con la presencia de un Alcalde fue descargado, se levantó la mula y enseguida cayó muerta.
Abierto el cajón en su interior contenía un Cristo, una cabeza y unas manos con un rótulo que decía “Nuestra Señora de la Soledad”, al pié de las Cruz. Fue el Licenciado Fernando Méndez, quien nombrado capellán de la Ermita de San Sebastián, con 2 pesos y medio en el bolsillo, inició y realizó la magna obra de la construcción del templo y el convento anexo de las Agustinas Recoletas.
La ciudad de Oaxaca en los años 1690 y 1692 fue sacudida por una serie de terremotos que afectaron varios edificios, entre ellos el templo de San Francisco y las torres de Santo Domingo y ¡sorpresa!, la reciente construcción del templo de La Soledad, no fue dañada.
Otro caso que sorprendió a muchos se registró en el año 1739, cuando la escasez de lluvias y afectaciones a cosechas de los vecinos, promovió la realización de un novenario a la Virgen de La Soledad y en el último día, llovió abundantemente.
En la guerra de Independencia, el 25 de Noviembre de 1812, en la toma de Oaxaca, Don José María Morelos y Pavón, celebró su triunfo postrándose ante la imagen de la Virgen de La Soledad, donándole un pequeño cañón, como muestra de agradecimiento y ayuda; también la juraba con el nombramiento de “Capitana de la Insurgencia”.
Pasaron los años y en 1909, Eulogio Gregorio Gillow y Zavalza, a quien se llamó Benemérito de la Arquidiócesis de Oaxaca, realizó la coronación de la Virgen, acto acompañado de grandes festejos.

ROBO PERFECTO
El 18 de Diciembre del mismo año, por decreto del Cabildo Vaticano, se colocó en las sienes de la Virgen, una corona de oro, esmeraldas y brillantes, 50 años después se le impuso otra corona artística y valiosa como la anterior, objetos de alto valor que lamentablemente fueron robados por desconocidos que penetraron al templo y cuyo sacrilegio lleva años de no haberse aclarado por las autoridades judiciales y de hecho ha quedado en el olvido, lo que se ha señalado como “el robo perfecto”.
A lo largo de 4 siglos, María de la Soledad ha sido el consuelo y paño de lágrimas en todas las cruentas e incruentas desdichas de oaxaqueños y gentes de otros lugares que mantienen su fe, devoción y creencia en la Santísima Virgen de La Soledad.

BASÍLICA MENOR
Fue el Vicario General del Arzobispado, el conocido y respetado sacerdote Guillermo Álvarez Varela, quien señaló de conveniente que el Santuario se elevara por decreto de la Santa Sede, a la categoría de Basílica Menor, de acuerdo al sentir del clero y del pueblo católico. Era Arzobispo de Antequera, Fortino Gómez León.
En el Pontificado de su Santidad Juan XXIII, surgió el decreto en Roma, el 17 de Julio del año 1959, que declaraba Basílica Menor, el Santuario de nuestra Señora de La Soledad.
El templo erigido para rendir culto y homenaje a la Patrona de Oaxaca ahí está después de varios siglos de su construcción, ha soportado movimientos telúricos de gran intensidad y sigue firme en espera de miles y miles de religiosos y creyentes que se acercan a la Virgen, para suplicarle apoyados en su fe, bendiciones y el apoyo a sus problemas y elementales necesidades.
Vayamos todos, este 18 de Diciembre del año 2015, a venerar y mostrarle nuestros respetos y admiración a la Reyna de los Oaxaqueños, la Santísima y milagrosa, Virgen de La Soledad.

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