Comparsa literaria para festejar el Día de Muertos

Fiestas de Todos Santos llenaron de música e historias las principales calles del centro de la ciudad.
Fiestas de Todos Santos llenaron de música e historias las principales calles del centro de la ciudad.

 

COMUNICADO/Oaxaca, Oax.- Cerca de las cuatro de la tarde, calaveras, catrines y diablitos llegaron al Centro Cultural San Pablo. Los voluntarios del programa Seguimos Leyendo, que organizó la Comparsa Literaria, lucieron coloridos disfraces y realizaron más de diez actividades.

Pocos elementos fueron necesarios para convertir al centro cultural en un teatro. Actores, vestuarios y escenografía bastaron para recrear Macario, película mexicana de los años sesenta basada en el cuento La muerte madrina de los Hermanos Grimm, donde un campesino se encuentra con Dios, el diablo y la muerte.

Este mismo espacio se transformó en un pueblito de Ecuador, aquel donde vivía María Angula, la protagonista de una de las leyendas populares de dicho país. María, al ser un desastre en la cocina, sigue las instrucciones de su vecina: prepara un caldo de tripas con las vísceras de un difunto, motivo por el cual la arrastran al otro mundo.

Al término de las presentaciones, la comparsa salió de San Pablo y comenzó su recorrido por las calles del centro de la ciudad, acompañada por una banda de música popular. El jolgorio hizo que las personas salieran de sus casas o negocios para mirar; los transeúntes se detuvieron a tomar fotografías o bailar con las catrinas.

La caminata iluminó el Zócalo, el Andador Turístico y la calle de Morelos hasta llegar a la Plaza de la Danza, donde se desarrollaron actividades: la comparsa eteca, la explicación de los elementos ocupados en el altar, la representación de cuentos y el canto de La Martiniana, melodía tradicional del istmo de Tehuantepec, famosa por su estribillo compuesto por Andrés Henestrosa.

Una de las partes más esperadas fue el concurso de disfraces, el cual contó con dos categorías, vestuario y maquillaje, cada una dividida para niños, niñas, mujeres y hombres. Lloronas, calaveritas y diablitos desfilaron por el escenario. Los mejores fueron premiados con libros. Como toda fiesta, ésta concluyó entre música y baile.

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