¡CUANDO PENABAN EN LA UNIVERSIDAD!…

* Siendo estudiante de primer año en la Facultad de Derecho de la UABJO, escribí mi primer RELATO DE MISTERIO, el cual en episodios publicamos a partir de este número…

TEXTO: Lic. Pedro Martínez Antonio
EPISODIO I
Transcurría el año de 1948, hace ya muchos años; al medio día por la Avenida Independencia en la ciudad de 0axaca, un hombre de edad madura y denotando gran preocupación caminaba deteniéndose en cada puerta para pedir trabajo, en tiendas, almacenes y hasta en las obras de construcción, la respuesta que recibía era la misma, -¡No hay trabajo!-.
Sin desanimarse seguía adelante en su peregrinar que parecía no tener fin, llevaba ya varios días buscando trabajo sin encontrar, la necesidad de proporcionar alimentos a su familia lo mantenía en la lucha, así llegó ese día frente al edificio de verde cantera del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, (hoy edificio central de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca).
Fungía como Director de dicho Instituto en aquel entonces el Licenciado Heliodoro Díaz Quintas. Impresionado se detuvo a admirar la majestuosa construcción, en eso sintió una palmadita en el hombro y una voz conocida le dijo: -Don Lalo… ¿Qué anda haciendo por aquí?.
El hombre volteó a ver a su interlocutor y contestó el saludo, y explicó que buscaba trabajo, que ya había recorrido muchas calles de la ciudad sin encontrar nada.
-¡Caramba don Lalo!, Llega usted precisamente cuando en este edificio se necesita un velador. ¿Quiere usted el trabajo?. Fue así como don Lalo consiguió el trabajo de velador en el edificio central de la UABJO, ubicada en Independencia y el concurrido andador turístico Macedonio Alcalá en el centro de la ciudad.
Su benefactor providencial era el Señor SADOT JIMÉNEZ. Desde entonces don Lalo ha venido desempeñando ininterrumpidamente su trabajo de velador. Pero que analizando la ardua lucha de nervios que ha tenido que desarrollar para mantenerse firme en su empleo, se llega a la conclusión que solo un hombre con el temple de don Lalo podía mantenerse firme sin tirar el arpa. Nos dice que le han sucedido numerosos…. “HECHOS DE MISTERIO”.

¿Realidad o ficción? – No sé la respuesta- solo sé que una noche que salí de la última clase encontré a don Lalo, sentado en el umbral de la puerta principal de la UABJO y fue cuando me hizo el siguiente relato “de misterio” que me hace retroceder al año de mil novecientos cuarenta y ocho.

Dice:- “En esa época este edificio de cantera verde, constaba de cuatro patios. En el cuarto patio había una alberca que para lo único que servía era para darle su remojón o novatada a los “macoloches”, o sea, a los estudiantes que ingresaban a primero de preparatoria; los de segundo y tercero agarraban a uno entre varios, lo pelaban feo y luego lo aventaban al agua y así seguían con los demás.
Pasados muchos años, esa alberca desapareció y en ese lugar se levanta hoy el elegante Gimnasio Universitario donde se vienen realizando grandes torneos de basquetbol, pues vienen a jugar equipos fuertes de otras Universidades del país.

¡No!, pues fíjate que mi trabajo aquí es muy pesado, en una ocasión ya tenía como medio año de trabajar aquí, todos los estudiante ya me conocían, cuando una noche el cielo se puso negro, estaba cargado de nubes y los relámpagos caían muy cerquita uno tras otro, se soltó un aire, que tronaban lo vidrios de las ventanas de lo fuerte que pegaba.

Luego empezó a caer un aguacero que con el aire lo barría todo, estuvo muy feo, esa noche salí y caminé todo el pasillo que da al segundo patio para revisar las cámaras refrigerantes donde se guardan los cadáveres con los que practican los estudiantes de la Facultad de Medicina.

-Mira, aquí te voy a aclarar que en aquellos años, este edificio alojaba entre sus muros a la Facultad de Medicina, a la de Derecho, a la de Comercio y a la de Arquitectura; así como a las Escuelas de Enfermería y Preparatoria-.
Don Lalo continuaba, -antes que la tormenta desatara toda su fuerza pensé ir a revisar los refrigerantes para que no se pasaran de congelamiento y se fueran a tronar, ya para terminar el pasillo me sorprendí al ver que la puerta de la cámara refrigerante estaba abierta…-
-¿Como es posible? – me pregunté- si yo mismo hace aproximadamente dos horas que la cerré bien con llave al hacer mi primera ronda, ¿acaso no me di cuenta que la chapa no cerró?-
Dijo que corriendo cruzó el patio porque ya llovía fuerte, que después llegó a la puerta y que ésta estaba abierta y con la luz encendida.
Prosiguió, -decidí entrar y cuando iba a dar el primer paso clarito oí un quejido prolongado que se fue apagando poco a poco, eran las doce de la noche pues en ese momento estaba sonando la campana del reloj de catedral, me dio mucho miedo porque sentí que una fuerza extraña, como un viento o remolino, me sacudía como un muñeco y… C O N T I N U A R Á.

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