El arte en la libertad de Vicente Mesinas

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* Con 23 años en el arte de la gráfica y la plástica, muestra un discurso sobrio, lleno de colorido y sinceridad
* En su obra, deslumbrante descuella la precisión con que la pintura meditada se impone, mediante un meticuloso plan compositivo, a todo arranque gestual de su artífice: JPC

Erving AMBROSIO MARTÍNEZ/REVISTA CÍRCULO
Nacido en San Mateo Tepantepec, Peñoles, Etla, Oaxaca, a 3 horas de la capital oaxaqueña, Vicente López Mesinas actualmente está dedicado a las artes visuales, comenzando en 1994, con apenas 19 años de vida y después de una accidentada niñez y juventud, se fue dando cuenta de forma gradual que la escultura, los pinceles y la pintura podrían convertirse en su futuro.
Como un talento escondido que al paso del tiempo se ha ido puliendo, Vicente Mesinas ha llegado a encumbrarse en su estilo rebuscado, donde los colores vivos reinan en su mundo pictórico y con esto contribuye a un legado bien pronunciado.

Goza de grandes simpatías, vive su mundo atareado haciendo aquí y colaborando allá, con grandes planes para culminar este 2017, el artista actualmente radica en la capital del estado, este 27 de septiembre cumple años.

LOS INICIOS
Marcado por muchas carencias y la vivencia de experiencias trágicas, Mesinas pierde a sus padres a los 11 años, quedando él con bastante responsabilidad para ayudar a sacar a sus hermanos adelante.

Para vivir hace de todo, en la capital oaxaqueña vende en las calles, trabaja como aprendiz en varios oficios, forja su carácter en zonas bravas y le cuesta mucho trabajo “sobrevivir”.

En los portales del zócalo vendía figuras de ónix y mármol, le llamaba la atención el pulido y las formas que con estos materiales se podían realizar, desde ese momento se vislumbraba como un “artesano escultor”.

Tiempo después, en algunos viajes que realizaba trabajando visitaba diferentes ciudades de la región, es en Chiapa de Corzo, Chiapas, donde conoce al maestro escultor japonés Masafumi Hosumi quien le enseña y lo induce al mundo del arte esculpiendo piezas.

Ahí trabajaba en ese taller y a partir de ese momento hace clic con la actividad artística, dentro de ella se desenvolvió en las diferentes técnicas que hay, comenzó con talle en piedra y madera, modelado en plastilina y después en barro, hacía moldes de yeso, al mismo tiempo tomaba clases de dibujo en sus horas libres para asistir al ICACH, actualmente la Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas (UNICACH).

Mesinas poco a poco se fue incorporando en las diferentes técnicas de las gráfica y la plástica, recuerda a Franco Lázaro Gómez, grabador chiapacorzeño de quien le surgió el gusto por la gráfica, especialmente la xilografía y el claroscuro, luego tomó un curso de gráfica con el maestro Alfonso Moraza del INBA.

Después de poco más de un año de practicar el grabado, participa en la Bienal “Maximino Prado”, donde obtiene el primer lugar, posteriormente conoce y aborda ligeramente técnicas como la acuarela, las tintas y cerámica.

De regreso a su natal Oaxaca comienza a trabajar el óleo, técnica que lo impacta de sobremanera en su quehacer artístico y disciplina que hasta la fecha viene realizando.

LA MOTIVACIÓN
“Cada uno tiene como ciertas temáticas, yo al principio trabajé mucho con la cuestión de la dualidad, desde muy pequeño al perder a mis padres me queda muy marcada la relación entre la vida y la muerte”, comenta el entrevistado.
Y continúa, “en un principio siempre trabajé mucho esa temática, actualmente lo que yo plasmo son las vivencias cotidianas y de ahí voy tomando como pretexto la cotidianeidad, generalmente lo que el artista plasma es lo que vive, lo que lee, lo que escucha o lo que siente, en mi caso no es la excepción”.

Mesinas reconoce que a través de la pintura “hay mucho qué decir”, lo que se refleja en sus lienzos son fragmentos de su vida, generalmente aquellos que lo marcaron, y a veces, declara, recuerdos que yacían en el subconsciente y que se han sentido libres de salir para que él pueda manifestarse.

“Las líneas, rayas, formas, colores que yo plasmo forman parte de mi lenguaje, actualmente mi último trabajo trata de paisajes internos, manchas, croquis, vistas aéreas y ciudades donde predominan el color amarillo y otros muy vistosos”.
Al igual que la mayoría de los artistas plásticos que consideran el arte de la pintura parte de su vida, dice, “de repente estás más tiempo inspirándote para crear, que para la familia o algunas otras actividades”, reconoce.

LA UNIVERSALIDAD DEL ARTE
La pintura le ha dado a Mesinas la oportunidad de viajar a otros países a exhibir su talento; Japón, Austria, Italia, Canadá y Estados Unidos, por mencionar algunos, han sido a los que orgullosamente ha asistido y donde su obra a cruzado el umbral de gustos artísticos, diferentes y exigentes.

“La pintura como forma de expresión, manifestación e identificación, abre puertas, a pesar de tener limitantes como el idioma, me he logrado entender con muchos artistas de otros países y conocer el proceso creativo de cada uno de ellos y viceversa”.

ORGULLO POR SU TIERRA
Considera que los oaxaqueños somos afortunados al tener un estado rico en costumbres y tradiciones, con lugares históricos, con bellezas naturales y diversidad cultural increíble, con grandes hombres que han puesto en alto nuestro estado, “Oaxaca es una gran oportunidad para crear, para captar con nuestros cinco sentidos todo lo que nos regala nuestra madre naturaleza, ahí también se obtiene motivación e inspiración”.

Los instantes de sus vivencias se convierten en un bello cuadro, todo esto forma parte de su vida, estas obras de arte hacen su camino colgados en algún escaparate, dignos para ser admirados.

La trascendencia que todo artista busca con su legado, poco a poco va llegando a Mesinas, el mejor reconocimiento que puede sentir es el saludo sincero de sus seres queridos, amigos y colegas.

El hombre que bajó de su comunidad a la capital del estado para “sobrevivir” y buscar una mejor forma de vida y ayudar a la manutención familiar, aquél que caminó hasta el cansancio cada calle vendiendo y trabajando en lo que podía, hoy es un reconocido maestro de la plástica.

CARRERA EN CRECIMIENTO
Actualmente terminó de exponer “Experiencias Gestuales” en la Casa de la Cultura de San Jacinto Amilpas “Heberto Castillo”, ahí una serie de 15 obras llenas de luminosidad y colores se exhibieron por dos meses.

Con exposiciones colectivas en puerta en la CDMEX, analiza también algunas propuestas para volver a emigrar al extranjero, situación que le llena de satisfacciones poder compartir lo que él hace y poder obtener más conocimiento de las críticas.

Por último considera seguir pintando para poder ofrecer variedad en futuras exposiciones, actualmente su obra puede admirarse en la Galería 910 Arte Contemporáneo en Oaxaca, ubicada en el andador Macedonio Alcalá 305 int. 3 y 4 del Centro Histórico, y en el Facebook: Vicente López Mesinas.

UN HOMBRE HUMILDE
Diferentes son las opiniones de los conocidos, amigos y colegas del maestro pintor Vicente López Mesinas, todas encaminadas a hablar bien de un gran ser humano.

Compartido con sus conocimientos, este hombre de piel de bronce proyecta humildad así como sabiduría, curtido por los golpes de la vida brinda confianza en su trato y desde su taller cerca de la antigua estación del ferrocarril proyecta su trabajo.
Casado y con tres hijos, busca ser todos los días ser un ser humano que mejor cumpla sus diferentes roles, combina la familia con su labor creativa y ha obtenido de su compañera de batallas comprensión y apoyo.

La ganas de querer salir adelante lo han llevado muy lejos, a estrechar las manos de personajes importantes en el ámbito nacional e internacional, sin embargo eso no lo aleja del suelo, al contrario, lo convierten en mejor ser humano y sobre todo centrado.

Surgido de un ambiente muy humilde, Vicente López Mesinas es también una historia de éxito, un ejemplo de superación y motivación, ya trasciende por medio de su obra en las páginas de la historia del arte. Un día normal para él es pintar… su vicio, el trabajo constante y cotidiano.

Justo en este momento se encuentra en una etapa interesante de su vida, de aprendizaje e investigación, de búsqueda. “Un cuadro o dos no te dan ni la inmortalidad ni el reconocimiento, es el trabajo a través de muchos años los que te conducen a un verdadero y real reconocimiento”.

“Soy afortunado de vivir en ésta época y en este estado… Oaxaca. Hay situaciones que a veces no te dejan avanzar a la velocidad que uno quisiera, sin embargo hemos salido adelante, tengo muchos amigos, hago lo que me gusta y lo seguiré haciendo, mientras tenga vida y los medios para producir, con gusto seguirán viendo mis cuadros”, culmina.

LA OBRA DE VICENTE MESINAS
Deslumbrante descuella, en la obra de Vicente Mesinas, la precisión con que la pintura meditada se impone, mediante un meticuloso plan compositivo, a todo arranque gestual de su artífice, si bien esos impulsos, eximidos de restricción, son los que definen y acrisolan esta nueva serie de obras del joven maestro.

Conmueve esta serie por la luminosidad habitual al trabajo de Mesinas, aunada a una arquitectura cuyo trazo con recortes de papel irrumpe como giro añadido a la creatividad del artista; su contextura abre paso al actuar de la materia colorística en dos sentidos: el primero, la cuidadosa aplicación de veladuras hasta lograr esa dinámica pasmosa de luces adheridas al lienzo, que dan carácter a la pintura del maestro nacido en San Mateo Tepantepec; segundo sentido, cuya irrupción resulta decisiva en esta serie, es el gesto liberado, el trazo espontáneo que esa gestualidad imprime en la estructura de fondo, tan ordenada, para colocar en primer plano la libertad creativa exacerbada del ser que pinta.

Pautas de emotividad desplegadas sobre el lienzo, los gestos pictóricos con que Vicente Mesinas enriquece su método compositivo hablan de una madurez dinámica en esta serie de composiciones, cuya índole abstracta se contrapuntea, sin extraviarse, con la irrupción de valores irracionales sumamente útiles para definir un itinerario sensible, en un paisaje cuya descripción ha sido ejecutada conforme a patrones de casi exasperante racionalismo.

El combate de las luces pictóricas con las sombras del subconsciente aflora en estos lienzos, cuya significación es preponderadamente visual, pero que apela asimismo a percepciones del oído, del tacto, del olfato y aun del gusto, pues la obra incita a abarcarla con el organismo entero, sobre todo con aquellos sentido que usualmente no se asocian con la pintura.
Valores plásticos cuyo organicidad pugna por instalarse en la integridad sensible de quien comulga con esas pinturas, las experiencias gestuales que Vicente Mesinas ofrece en su exposición son pauta de una ceremonia propiciatoria, de un ritual creativo cuyo impacto de quien lo contempla consigue exaltar a los sentidos hasta que accedan de manera inevitable a la aparición de lo invisible.
Jorge Pech Casanova/2017

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