El Chapulín Rojo

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    El negro y doloroso suceso conocido a nivel internacional como “la noche fatal de Ayotzinapa” con toda la carga política y moral que esto implica
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    ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
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    Los cierto es que “la verdad histórica”, se convirtió en la falacia más ruin que se puso como carta de presentación de los investigadores peñanietistas.

Nicholt

No, no solo son 43 los desaparecidos en el país, no son solo jóvenes y estudiantes, no, el registro nacional habla de más de 26 000 a lo largo y ancho de nuestro querido México, siendo las causas de distinta índole, pero desaparecidos al fin.

Quienes han padecido este flagelo social, relatan la triste experiencia y el dolor tan cruento que la sola ausencia del ser querido causa en la estructura emocional y familiar, modificando definitivamente las esperanzas de una vida plena y placentera.

El negro y doloroso suceso conocido a nivel internacional como “la noche fatal de Ayotzinapa” con toda la carga política y moral que esto implica, ha desbaratado la poca credibilidad de la población en sus gobernantes y la aceptación llana y clara de habernos convertido en una narco-estado.

Los familiares de los 43 estudiantes normalistas de Guerrero, a lo largo de un año han dado una gran lección de pundonor y perseverancia en contra de las estructuras del gobierno empecinadas en ocultar las verdaderas causas de esta brutal represión, a pesar del enorme entramado publicitario que el gobierno ha impuesto por todos los medios posibles.

Los cierto es que “la verdad histórica”, se convirtió en la falacia más ruin que se puso como carta de presentación de los investigadores peñanietistas.

Los partidos políticos y todo el enjambre de burócratas que los nutren, forman un sequito de vividores del presupuesto para quienes la importancia del ser humano como tal no tiene sentido, en cambio, los intereses económicos y materiales tienen valor supremo en su quehacer cotidiano y esto indiscutiblemente nos induce a pensar del porqué de la indiferencia a la exigencia del esclarecimiento de estos lamentables hechos criminales.

Luego entonces, ¿Qué motivó a la desaparición de esos 26 000?

Es un número tan grande como increíble.

El caso de los 43, pudo haber pasado desapercibido en poco tiempo, así como casi se han diluido matanzas como la de San Fernando y muchas más que tienen el signo inequívoco de la delincuencia organizada en contubernio con las autoridades.

La violencia genera violencia es verdad, por eso es necesario reconocer de donde ha surgido la violencia, si de lado del pueblo o del lado del gobierno con todo el aparato represivo con que cuenta y más aun con los lazos que inequívocamente tiene con el narcotráfico.

Las movilizaciones que a nivel nacional y estatal se realizaron en 26 de septiembre, nos dan una lectura de hartazgo, decepción y fervientes deseos de cambiar este estado de cosas, este sistema de vida por demás violento y llegar a cualquier precio, a un estado de tranquilidad y progreso donde todo la sociedad salga favorecida y no unos cuantos.

En nuestra ciudad capital oaxaqueña, los empresarios que insisten en la construcción del centro de convenciones y que por supuesto acabarán con un pulmón importante de la ciudad, así como quienes solventan la construcción de la línea del metro bus, siguen invirtiendo enormes cantidades de dinero en propaganda por demás inútil que busca “convencer” a la ciudadanía de lo que ellos llaman positivo de esos trabajos, pero tampoco quisieron escuchar la opinión de quienes viven cerca de esos lugares, menospreciando el derecho a ser tomados en cuenta puesto que sufrirán directamente en su modus vivendi.

Los casos de desaparición forzada de los 43 hermanitos guerrerenses normalistas y de los 26 000 en general, no deben quedar impunes.

La sociedad tiene el deber ineludible en esta exigencia para que no vuelva a repetirse jamás.

La tolerancia a las actitudes despóticas y autoritarias de quienes nos gobiernan ya no tiene cabida.

Los desaparecidos y sus familias merecen, necesitan y exigen justicia.

La cantaleta del chapulín rojo (colorado),” ¿Y ahora quien podrá defendernos?..”   ya se fue al limbo con la “verdad histórica” gubernamental.

Lo que no hagamos por nosotros mismos como sociedad civil aquí y ahora, nadie lo hará.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

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