Fiesta de concheros en Zaachila, tradición, sabor y cultura de un pueblo ancestral

Como parte de la semana santa en la Villa de Zaachila, se festejó la tradicional fiesta de los concheros, celebración conformada por una fusión de elementos culturales, que forman parte de la identidad de la población.
Donde se viven diversos elementos religiosos y la creencia de un pueblo zapoteca, cabe mencionar que la Villa de Zaachila es la única población donde se lleva a cabo la fiesta de “Los concheros”, tradición que data de tiempos ancestrales, donde hombres y mujeres de los diferentes barrios de la población se reúnen, con el fin de adentrarse en los cerros más boscosos, para su purificación, como señal de este viaje ellos traían flor de junco para otorgársela al santo de su barrio.
Para iniciar esta festividad cada uno de los barrios, se reúne para llevar acabo la tradicional cena que se realiza en campos ubicados en la carretera hacia Peras, encendiendo fogatas todas las familias intercambian alimentos, sin faltar los guajolotes que se adornan con flor de junco y un cigarro en la boca en señal de que el compromiso fue cumplido, gran cantidad de familias actualmente siguen realizando esta bonita tradición que se vive con gran gusto y alegría, haciendo sentir a cada poblador orgullo de sus orígenes.
Para el día martes y miércoles gran cantidad de pobladores, portando una bella “disciplina”, adornada con junco amarrillo y rojo, se reúnen en los nogales para seguir con esta bella tradición, donde se reparte la bebida de los dioses el téjate, sin faltar el exquisito mezcal que ambienta este momento tan agradable para todos los asistentes.
En seguida se realiza un recorrido por la población para llegar al palacio municipal, donde fueron recibidos por el presidente Raciel Vale López, quien externo sentirse verdaderamente orgulloso de haber nacido zaachileño, aludió que es importante revitalizar y dar apoyo para que estas festividades no se pierdan y sigan de generación en generación, posteriormente brindo a la comitiva los respectivos presentes, para después bailar al ritmo de la banda que ameniza en todo momento esta inigualable fiesta, el recorrido continuo hasta llegar a cada uno de los barrios correspondientes, donde se reparte el exquisito téjate y frijoles blancos acompañados del delicioso mole.
Vale López hizo una cordial invitación para que cada año asistan a vivir esta peculiar fiesta de semana santa, que forma parte de la historia de un pueblo zapoteca, que revitaliza y da vida a sus raíces.