Guelaguetza, ¿fiesta de identidad o lucro de unos cuántos?

  • 7.- Foto 2634 A- Delegación a las fiestas del IV Centenario (1932) Oax
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  • Lunes-del-Cerro-1932

* Con el paso del tiempo soplaron vientos que tergiversaron el espíritu altruista de esta fiesta y todo el gozo se fue al pozo, porque hoy la guelaguetza ya no fomenta la hermandad, ya no es un acto generoso entre las gentes de los pueblos. Ahora la guelaguetza se la agenciaron los organizadores para llenar sus bolsillos y “quedar bien”, toda vez que para poderla presenciar hay que pagar miles de pesos

Pedro MARTÍNEZ ANTONIO
De niño recuerdo que nuestros mayores platicaban por referencias que venían heredando de generación en generación, que la fiesta hoy mundialmente conocida como “Lunes del cerro” o “Guelaguetza” tuvo su origen en la costumbre.
Que los primeros habitantes de la entonces llamada Huaxayac, por costumbre precisamente en el mes de julio de cada año; subían al “cerro del fortín” a recolectar azucenas para rendir culto a la diosa del maíz o centéotl, sobrevino la conquista de México y su evangelización, coincidiendo la fiesta de veneración a la virgen del Carmen con la temporada de recolección de azucenas.
Es así como esta tradición cobró mayor relevancia, las familias ahora subían al cerro con alimentos que compartían, primero con sus amistades y luego con el transcurso del tiempo, con todas las personas que llegaban al sitio y cuando la tarde ya iba cayendo bajaban al templo del Carmen a venerar a la virgen.
Contaban también, que el gobernador Francisco López Cortés, para levantar el ánimo de los oaxaqueños que sufrían la devastación del terrible terremoto del 14 de enero de 1931, así como para celebrar los 400 años de la elevación de la población oaxaqueña a la categoría de ciudad, el 25 de abril de 1932 realizó en el cerro del fortín un gran evento que denominó “Homenaje racial” y que consistió en bailables al son de música regional en vivo.

A este homenaje, acudieron por invitación delegaciones representativas de las diversas regiones del Oaxaca, vistiendo sus trajes típicos, cada delegación trajo consigo alimentos y frutos de la región los que compartieron entre sí durante el evento, que a la postre resultó todo un acontecimiento.
Las personas, tanto de la ciudad como de los pueblos circunvecinos, que acudieron en gran número a presenciar el espectáculo, cada una buscó acomodo en la ladera del cerro, al aire libre y a pleno sol; soportando las inclemencias del tiempo con tal de presenciar el desarrollo de una fiesta original, única que dejó honda huella en el ánimo de los oaxaqueños de tal suerte que hay quienes aseguran que este evento es sin duda el que marco el origen de la gran fiesta que hoy se conoce mundialmente como “LA GUELAGUETZA”.
A pesar de la espectacularidad y gran éxito del evento “homenaje racial”, pasaron varios años sin que nadie intentara organizar otro análogo; fue hasta el año 1953 cuando se realiza la primera fiesta regional en el cerro del fortín a iniciativa del Gobernador Cabrera Carrasquedo y por primera vez a esta se le denominó “LA GUELAGUETZA”, en virtud de que el espíritu de la festividad consiste en: fomentar la hermandad entre los pueblos por medio de la ofrenda, acto generoso de dar y recibir, ayuda mutua en casos de necesidad.
Año tras año a esta fiesta acuden las delegaciones regionales perfectamente ataviadas con sus trajes regionales y al compás rítmico de las notas de los instrumentos de sus grupos musicales, tejen maravillosos abanicos multicolores, que hacían las delicias de los espectadores espontáneos que acudíamos a presenciar este espectáculo único, recuerdo que en sus inicios el escenario donde se realizaba el evento no contaba con gradas ni cosa parecida.
Los espectadores, gente de la ciudad, de pueblos circunvecinos y turistas visitantes se encaramaban en la ladera del cerro a cielo abierto para presenciar el espectáculo, que el gobierno del estado en coordinación con el gobierno municipal, ofrecían gratuitamente y que desde un principio se ha venido realizando a finales del mes de julio de cada año.

ENTRADA LIBRE
La entrada era completamente libre, los oaxaqueños esperábamos con ansias la fiesta de la Guelaguetza; pero con el paso del tiempo soplaron vientos que tergiversaron el espíritu altruista de esta fiesta y todo el gozo se fue al pozo, porque hoy la guelaguetza ya no fomenta la hermandad, ya no es un acto generoso entre las gentes de los pueblos. Ahora la guelaguetza se la agenciaron los organizadores para llenar sus bolsillos, toda vez que para poderla presenciar hay que pagar miles de pesos.

Hoy la guelaguetza que se celebra los dos últimos lunes del mes de julio de cada año en el cerro del fortín, ya no es gratuita, dejó de ser por eso “la fiesta de los oaxaqueños”, dado el alto costo de ingreso; que bueno que en algunos lugares como Cuilápam de Guerrero, Villa de Etla, San Antonino, Zimatlán de Álvarez, Zaachila y otros ya realizan maravillosas guelaguetzas con grupos perfectamente ataviados con sus trajes regionales, por lo que nos resulta más económico ir de paseo a esos lugares, aprovechar y presenciar en vivo nuestra fiesta folclórica. Otros, optamos por quedarnos en casa a presenciar el espectáculo del cerro del fortín por TV.

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