¿Hasta nuevo aviso?

Jesús SANTIAGO MONTES
Hemos comentado siempre sobre la manera tan errónea de tratar los problemas sociales que se gestan en nuestro estado.

La política concebida como el arte de conciliar intereses de todo tipo, sin utilizar la fuerza o coacción para inclinar la balanza hacia determinado interés particular, ha dejado de ser funcional ante la ineficacia e incompetencia de los funcionarios públicos que siguen ajenos a la realidad y necesidades que el pueblo tiene.

La credibilidad está rota, por decirlo de alguna forma.

Desde el más modesto policía o empleado del aparato burocrático del servicio público, hasta el más encumbrado de los funcionarios, carecen de esa confianza tan necesaria para ganarse el respeto de los ciudadanos.

Sin duda alguna, la corrupción, el compadrazgo y la impunidad, han corroído las investiduras constitucionales y de gobierno.
Todo se ha convertido en una práctica tan común como desconcertante cuando de ver resultados se trata y sin embargo el pueblo, sigue en un sueño social tan manipulado como peligroso.

El problema de la basura en la capital oaxaqueña que llegó a límites gravísimos de insalubridad, nos muestra una vez más, el grave deterioro de la función pública.

Dígase lo que se diga, con miles de justificantes o campañas publicitarias de altos costos económicos para querer desviar la atención de los contribuyentes y sus familias, mientras no se den soluciones de fondo a los múltiples problemas, todo se agravará irremediablemente como ya se ha visto.

Inseguridad, insalubridad, tráfico vehicular incontrolable, baches casi hoyancos en calles urbanas y céntricas, semáforos y señalización vial inservible, abuso de poder de los agentes de tránsito que ponen retenes en cualquier calle para extorsionar, vagancia, narcotráfico y ambulantaje posesionado del centro de la capital, son sólo algunos de los serios problemas que nos aquejan desde hace mucho y a los que solo se les maquilla la forma haciendo acuerdos que nunca se cumplen y complican todo.
¿Qué hacer?, ¿A quién llamar para que los solucione?

Si tocamos el tema educativo, energético o laboral, es lo mismo.

También a nivel federal los problemas tienen soluciones momentáneas que lejos de crear tranquilidad y estabilidad causan el efecto contrario.

Desgraciadamente el problema actual de la basura está desbordado y el ambiente contaminado.
Ya pasó la fiesta de la guelaguetza y los problemas persisten.

Los “operadores políticos” solo dieron un “mejoralito” a los movimientos de presión social, que con razón o no se manifestaron en plena fiesta intercultural con bastante notoriedad a nivel nacional, sin embargo, en plena “cruda” de la enorme fiesta, nuestra capital está en plena crisis sanitaria.

¿Quiénes son ahora los responsables? ¿Los maestros? ¿Las colonias que fueron agredidas por pelafustanes que sirven a intereses políticos como “grupos de choque”? ¿Los trabajadores municipales que solo reciben órdenes?

Lo dicho: mientras se den soluciones de forma y no de fondo, se seguirá agravando la vida citadina.
Ni modos… “hasta nuevo aviso”.

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