La Leyenda de la Princesa Donají, excelente espectáculo

* El próximo 27 de julio, nuevamente se tendrá la oportunidad de volver a presenciar este espectáculo dancístico-teatral en punto de las 20:30 horas en el Auditorio Guelaguetza

Las actividades en este mes, Julio, son variadas, son muchas las opciones que se tienen para disfrutar del despliegue de colorido y folclor de la Guelaguetza, la fiesta más importante del sureste mexicano.
El municipio de Oaxaca de Juárez interviene en la organización de éstas celebraciones y es mediante la presentación de la leyenda de la Princesa Donají, (historia zapoteca que narra un sacrificado amor por su pueblo) que las autoridades municipales encabezadas por el edil Javier Villacaña Jiménez comparten uno de los momentos más emotivos que se presentan durante la popular fiesta de la Guelaguetza.
El domingo pasado, ante un lleno total, el Coloso del Cerro del Fortín, una vez volvió a vivir el espectáculo nocturno de gran aceptación y en vísperas de la Guelaguetza los asistentes de diferentes partes de Oaxaca, de México y del Mundo se dieron cita para admirar esta puesta teatral prehispánica.
Bajo una completa calma y de manera coordinada las autoridades brindaron completa protección al visitante, quienes quedaron encantados con el espectáculo.
Cuenta la tradición que antes de la llegada de los españoles, cuando Oaxaca se encontraba dominada por un grupo de nobles indígenas pertenecientes a las culturas zapoteca y mixteca, el rey Cosijoeza, soberano de la ciudad de Zaachila, tuvo una hija a la que se le otorgó el nombre de Donají, que quiere decir “Alma grande”.
El trazado cosmogónico del destino de la princesa fue encargado al sacerdote Tiboot de Mitla, quien vaticinó una gran desgracia para la pequeña, ya que ella se sacrificaría algún día por amor a su pueblo.
Después de que mixtecos y zapotecos enfrentaron juntos a los mexicas que trataron de conquistar la región de Oaxaca para anexarla a su imperio, una serie de eventos sembraron la discordia entre los dos pueblos, provocando su distanciamiento y al mismo tiempo el inicio de violentas disputas entre ambos.
En medio de tales enfrentamientos, un guerrero mixteco fue hecho prisionero por los zapotecas, y puesto a disposición del rey. Durante su estancia, la princesa Donají descubrió al cautivo, de nombre Nucano, quien a la sazón era un príncipe, enamorándose de él y cuidándolo hasta que se hubo recobrado por completo, momento en el que pidió a Donají su libertad para continuar en la lucha.
Liberado por la princesa, Nucano alentó a su pueblo a terminar con la guerra, mientras Donají hacía lo mismo con su padre. Ambos pueblos pactaron la paz, aunque el recelo de los mixtecas les hizo solicitar que Donají se convirtiera en prenda de paz para garantizar la promesa del rey, ya que de lo contrario sería sacrificada.
Anteponiendo el amor a su pueblo antes que su propia vida, la princesa dio aviso a los guerreros zapotecas de que sus carceleros se encontrarían al anochecer en Monte Albán, lugar donde fueron sorprendidos y diezmados por la gente de Cosijoeza.
Descubierto el plan de Donají, los mixtecas decidieron vengarse del rey sacrificando a la princesa cerca del río Atoyac, lugar donde fue sepultada. Se dice que al momento de encontrarse su cadáver, este no presentaba rastros de putrefacción, y que de su cabeza había nacido un lirio silvestre que de inmediato se convirtió en símbolo del pueblo zapoteco.
El príncipe Nucano, convertido en gobernador de la gente de Donají, dedicó el resto de sus días a velar por el pueblo de su amada hasta su muerte, cuando finalmente fue enterrado en la iglesia de Cuilapan de Guerrero, donde también había sido sepultada Donají.
El próximo 27 de julio, nuevamente se tendrá la oportunidad de volver a presenciar este espectáculo dancístico-teatral en punto de las 20:30 horas en el Auditorio Guelaguetza.

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