La mancha en la frente…

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    Mi madre decía que cuando alguien miente, le sale una mancha en la frente que lo delata.
  • MAMA BICHE 2
    Hace dos años, partió de este mundo dándonos una enseñanza más de heroicidad y entrega hacia sus hijos, evitando siempre la confrontación directa entre ellos.
  • MAMA BICHE 3
    Decir mentiras, era motivo de preocupación y más cuando Doña Elvirita, mi Santa Madre, miraba fijamente en el rostro de quien interrogaba.

* Ojo familias, eviten que les suceda lo mismo.  

Jesús Santiago Montes

Mi madre decía que cuando alguien miente, le sale una mancha en la frente que lo delata.

Decir mentiras, era motivo de preocupación y más cuando Doña Elvirita, mi Santa Madre, miraba fijamente en el rostro de quien interrogaba.

Hace dos años, partió de este mundo dándonos una enseñanza más de heroicidad y entrega hacia sus hijos, evitando siempre la confrontación directa entre ellos.

Ahora ya no está.

Al obligarla a vivir en cautiverio, fue inducida a recibir “terapias mentales” sin ninguna consideración por su edad en el grupo de Neuróticos Anónimos (NA), donde dos de sus hijos lo controlan todo. Tuvieron que recurrir a esto y a otras cosas más, para lograr el objetivó de vender la casa de Doña Elvirita.

En la actualidad con el avance de miles de problemas existenciales muy de época, proliferan por doquier grupos mal llamados de autoayuda: alcohólicos, neuróticos, narcóticos, drogadictos, etc. claro, con honrosas excepciones, pero no es el caso, a donde acuden voluntariamente enfermos que desean dejar de sufrir.

Mi madre, Doña Elvirita, gozaba del aprecio de infinidad de personas a quienes brindaba apoyo moral, económico, espiritual, médico y de toda índole por eso en el barrio del Ex Marquesado goza de un excelente reconocimiento, ya que fue catequista católica de cientos de niñas y niños que ahora son padres de familia que la recuerdan con mucho cariño y admiración.

Sanaba enfermos con medicina natural a base de purgas y compresas de barro. El jugo de limón fue una de sus caracterizas personales. En sí, jamás se separó de su práctica religiosa, llegando a destinar un espacio de su propiedad a la construcción de una capilla en devoción a la virgen de Guadalupe, cuya enorme imagen fue un obsequio de Anita, su hija mayor.

“Los reglones torcidos de Dios”, fueron quienes la sacaron bajo engaños de su casa cerca de las doce del día de un primero de abril, creando historias que en un principio impactaron a quienes los escuchaban, pero que al paso del tiempo han ido desbaratándose poco a poco. Una de ellas fue decir que se le había robado dos millones de pesos a la ancianita y otras cosas más que solo a psicópatas les conviene inventar.

Para todo esto utilizaron a gentes de Neuróticos Anónimos como correos incluso metiendo a una de ellas como dama de compañía de la ancianita, gentes serviles y otras que hablan de un programa inspirado de un poder superior y fueron cómplices del daño mental, económico, físico, social y espiritual de Doña Elvirita.

“La mancha” decía Doña Elvirita delata al mentiroso.

En esos grupos se dice que el enfermo lleva a cuestas pesadas cargas de sufrimiento y conmiseración en su mente y corazón.

Haberse llevado a Doña Elvirita bajo engaños haciéndole creer que podía hacer cosas que para su edad resultaron exageradas tales como el ejercicio sin límite, cambios radicales en su presentación personal “modernizándola” hasta el ridículo, alejándola de sus enfermos y ancianitos protegidos por ella, de sus amistades cercanas, de sus vecinos, de sus compadres, de la mayoría de su familia, de sus nietos y bisnietos, de su capilla de oración, de sus meditaciones bíblicas semanales en la Comunidad del Retorno, de su apostolado, de la visita a sus enfermos, etc., es una enorme carga mental que “Los renglones torcidos de Dios”, llevarán a cuestas día y noche y a todas partes, hasta que también sean llamados a cuentas.

La justicia divina ya se les ha hecho presente a algunos de los que participaron en esta farsa, ya que si ellos son los directos responsables, también arrastraron en su equivocada y maligna actitud, a varios más que se prestaron a ser instrumentos de agresión, encono y división en la enorme familia de Doña Elvirita, llegando incluso a sorprender, la buena fe de instituciones públicas como el Centro de Justicia Alternativa y también del Ministerio Público de la Procuraduría de General de Justicia, donde una funcionaria con muy poco profesionalismo, abonó para que finalmente Doña Elvirita de 85 años de edad al poco tiempo muriera, después de haber vendido sus propiedades por supuesto.

Documentos con firmas apócrifas y declaraciones falsas que la principal líder de Neuróticos Anónimos hizo a la policía salieron al ámbito público.

Si a un mentiroso lo delata una mancha en la frente, la pesada carga que llevan a cuestas quienes le hicieron tanto daño a Doña Elvirita, seguramente los aplastará.

La ambición que hijos materializan en busca de lo que no han contribuido a hacer en su vida, los lleva a no medir consecuencias de sus actos y menos a entender que manchan por siempre la historia de sus descendientes.

Puede parecer este caso el CLÁSICO DE LOS CLÁSICOS de la sociedad mexicana, porque la mediocridad en la educación familiar lleva a la pérdida de valores y virtudes que destruyen irremediablemente a la célula de la sociedad.

Miles de familias se encuentran enfrentadas por este cáncer social que es la ambición familiar, pero lo más sorprendente es como se van formando verdadero psicópatas al amparo de grupos mal llamados de recuperación e incluso religiosos o disfrazados de altruistas que cobijan a lobos disfrazados de ovejas.

Ojo, mucho ojo.

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