LUCY HERNÁNDEZ… Orgullosa de sus raíces

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    JUNTO A SU MADRE, EJEMPLO DE VIDA.
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    MIRANDO LOS CAMINOS POR DONDE ANDABA DE NIÑA.
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    EN SU TRABAJO DIARIO, GESTIONANDO PARA RESPONDER A LAS NECESIDADES DE LAS POBLACIONES.
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    EN UNA EXCELENTE PANORÁMICA.
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    IGLESIA PRINCIPAL DE TAMAZULAPAM.
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    A ESPALDAS, SU NATAL TAMAZULAPAM DEL ESPÍRITU SANTO.

* Actualmente Lucy Hernández es mejor conocida como la mujer que se convirtió en una empresaria en un ramo que es designado para el género masculino… la construcción
* Orgullosa porta la estafeta de Coordinadora de Gestiones de Proyectos de la Región Mixe

Erving AMBROSIO MARTÍNEZ/REVISTA CÍRCULO
Existe un lugar donde el tiempo pasa lentamente, donde el ser humano puede vivir uno de los momentos más fascinantes cuando la neblina se eleva lo suficiente para lucir paisajes hermosos, verdes y conmovedores… “Los Mixes”, donde surge orgullosa de su estirpe una de las etnias más desfavorecidas de México.
Aquí es donde surge una conmovedora historia de éxito, de superación y de motivación, una historia de vida que nos muestra la lucha por sobresalir, como mujer, en una de tantas comunidades donde normalmente a éstas se les desestima y acalla.
Lucy Hernández Pérez lleva poco más de 5 años en el mundo de los emprendedores, ha contado siempre con el apoyo de su familia y comparte, como muchos de sus paisanos, la historia y sabiduría de su gente, su comunidad, sus costumbres y comida… es una exitosa empresaria del ramo constructor.
Respeto, Sinceridad, Dulzura y Apoyo, son las máximas que a diario rigen su vida y que todos los días se recuerda ella misma, en colores, al bajar la mirada. Tiene la fortuna de contar con verdaderos amigos y eficientes colaboradores que comparten esa visión de emprendimiento.

LAS DIFICULTADES DE UNA NIÑEZ
Lucy es originaria de Tamazulapam del Espíritu Santo, hija de los profesores rurales Ricardo Hernández Antúnez y Antonia Pérez González, y es la menor de 5 hermanos en total, todos varones; Enrique, César, Frey y Ricardo.
Recuerda su niñez entre sueños, por los rumbos de Metepec, andando con su madre por los tropezados caminos de la agreste montaña, por brechas y veredas sinuosas, unas veces resbalosas otras veces rocosas, también con olor a campo y hierba, con flores, maizales y pinos.
Posteriormente, madre e hija se trasladan a Guadalupe Victoria, agencia de Santa María Tlahuitoltepec, una comunidad que por ese entonces no contaba con venta de ningún tipo de producto comestible, por eso cada fin de semana ellas llevaban su propio alimento para su consumo, a ésta comunidad llegaban caminando a pie unas 3 horas desde Tamazulapan.
Esas son las postales que guarda en su mente como un tesoro que nadie le quitará, por esas poblaciones anduvo hasta la edad de escasos 9 años, cuando ya no pudo acompañar a su madre a la escuela por ser de formación Unitaria (sistema que sólo contaba con el servicio hasta cuarto año de primaria), entonces se quedó confinada al hogar en su comunidad para estudiar el resto de la primaria en la escuela “Generación Futura”, con largos días sola, siendo responsable de ella misma, sin ningún adulto, sus hermanos habían sido enviados al internado de Reyes Mantecón, en Valles Centrales.
Quinto y sexto año de primaria transcurre viviendo las responsabilidades de un adulto, que consistían en levantarse temprano, hacer su propio desayuno y almuerzo, asistir puntualmente a la escuela, cumplir con las tareas, regresar a su casa y hacer de comer.
Cada semana, en domingo, encaminaba a su madre, que iba a dar clases a otras poblaciones, la nostalgia la invadía, pero se reponía al recordar que al día siguiente comenzaba una nueva semana de estudio. En la primaria tuvo la fortuna de ser elegida “Dama de Compañía” en las fiestas patrias del mes de septiembre.
Le sigue la secundaria, era una infancia con muchas necesidades, pero a pesar de eso sobresalía en lo que se proponía, en conocimientos, en educación y en el deporte; a la par seguía realizando sus tareas en el hogar y cuidaba algunos animales domésticos, continuaba vendiendo algunas cosas para tener ingresos y solventar los gastos corrientes.
A Lucy se le consideraba una joven muy activa, a pesar de que seguía viviendo sola sin la supervisión de un adulto (como la mayoría de los jóvenes), llevaba sus estudios de la secundaria con buenas calificaciones, participaba en las selecciones de basquetbol, atletismo, practicaba el salto de altura, el voleibol y formaba parte del club de danza.

EMIGRA A LA CIUDAD
En una comunidad donde generalmente las mujeres optan inmediatamente por el matrimonio, Lucy hizo las cosas diferentes, la hija más pequeña, al igual que sus hermanos, salió de su pueblo para ir a estudiar, ese fue el gran reto.
Continúa sus estudios de bachillerato en la Villa de Etla, escuela donde ya habían estudiado sus hermanos y ella por consecuencia los seguía, situación que no generaba muchos gastos a su madre.
Ahí, en un pequeño cuarto, comparte al inicio espacio con una paisana, quien temporalmente llevó algunos muebles como mesa, cama y utensilios. A las pocas semanas los papás de su compañera, por tener mejor situación económica, cambian a su hija a un mejor lugar quedando Lucy sola.
Ahí recuerda su cuarto, nuevamente sola y sin nada, sólo una parrilla eléctrica y nada más… sólo el piso; al compartir este momento con el que esto escribe sus ojos se llenan de lágrimas, porque pese a que su madre era profesora rural, por esos tiempos los sueldos no alcanzaban y menos con 5 hijos llevando el rol de madre y padre a la vez, fue tanta la pobreza que a veces los recuerdos tristes vuelven a hacer mella en el curtido cuerpo lleno de vivencias de todo tipo… ahí estudia arduamente 3 años.

PARTICIPACIÓN EN LA GUELAGUETZA DEL CERRO DEL FORTÍN
Terminando el bachillerato con el grupo de danza que formó con otros jóvenes con fines altruistas, orgullosos de sus raíces son vistos por el comité de autenticidad en tiempos de Diódoro Carrasco Altamirano y son seleccionados para representar a su región con los Sones y Jarabes Mixes.
Esta experiencia queda marcada en su mente y su corazón, pues ante miles de espectadores, la música, los aplausos, el baile y el majestuoso auditorio Guelaguetza, ejecutan con maestría cada paso y su participación es ovacionada.

ESTUDIA LA LICENCIATURA
Sus aspiraciones eran estudiar la carrera de educación física, presenta examen en el CRENO y en la UABJO, finalmente toma la decisión de ingresar a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
Su vida en la educación superior transcurre también con limitaciones, los fines de semana viajaba a su comunidad para continuar participando en los diversos torneos de basquetbol que organizaban en la región Mixe y como era seguro que ganaban los primeros lugares, ahí obtenía ingresos.
Realiza su servicio social en la dependencia del Instituto Nacional Indigenista (INI), que dirigía a nivel nacional el Ingeniero Huberto Aldaz y el titular en el estado era el Lic. José Armando Guzmán Alcántara, por su eficiencia profesional y deportiva es contratada. Le toca trabajar en el proceso de que la institución pasara de INI a Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) participando en la Consulta de los Pueblos Indígenas.
Hasta la carrera todavía la alcanzaron las carencias, pues fue con un traje prestado que acudió a recibir sus documentos que la acreditaban como Licenciada en Derecho.

DE ABOGADA A DOCENTE
En el 2004, cuando su madre se jubila le hereda la plaza de maestro, siendo en “Las Peñas”, agencia de Tamazulapan las primeras clases que imparte.
Del 2007 al 2008 sirve en su comunidad como Secretaria de Bienes Comunales, conoce gente, se relaciona y participa activamente en algunas decisiones propias de su cargo, su opinión contaba y era consultada con frecuencia en las audiencias, fenómeno que a pesar de su condición de mujer, la ayudó a comprender la magnitud de su capacidad.
De 2009 al 2012, ejerce dentro del magisterio la titularidad de la Procuraduría de la Defensa del Menor, de los Niños y Niñas Indígenas con sede en Ayutla, donde acude a cursos y capacitaciones en temas de vital atención en la zona como violencia intrafamiliar, prevención al abuso sexual infantil y atención a la niñez.
A la par de este cargo, le surge la idea, apoyada por profesionistas, de comenzar a relacionarse para realizar proyectos y detectar necesidades en los municipios para contrarrestarlas, en 2012 renuncia a la vida magisterial dentro del sindicato y participa de lleno en lo que es su sueño… emprender, y gracias a personas como el Dr. Roberto Cervantes Alarcón y Eliseo Martínez Pérez, que con sus consejos la motivan a crear y consolidar su empresa, la cual participa activamente en la región.
Del 2014 al 2015 es elegida nuevamente en Asamblea del pueblo como Síndico Suplente en su comunidad, situación que cumple de manera honrosa. En ese tiempo, crea en Tamazulapam la Instancia Municipal de Mujeres, que entre sus objetivos tenía, difundir, asistir y orientar a mujeres en situacion de violencia y ancianos.
Al término de este cargo vuelve a retomar las riendas de su empresa, ahora más fortalecida.
Actualmente Lucy Hernández es mejor conocida como la mujer que se convirtió en empresaria en un ramo que es designado para el género masculino… la construcción.

ACTUALIDAD
Dada su condición y lo agreste de su caminar para salir adelante, Lucy Hernández considera de vital importancia que las mujeres, y especialmente las mujeres indígenas, se crean y estén consientes de que son igual de capaces que un hombre, situación que no a muchos gusta, pero que ella en carne propia se ha encargado de poner el ejemplo.
Con humildad señala que su vida no ha sido nada fácil, que los obstáculos existen y son inercias que no las dejan avanzar, pero que cada uno de ellos representa el acrecentar la motivación para no darse por vencida ni claudicar ante la adversidad del camino.

Lucy Hernández señala, “Necesitamos, como mujeres, tener el coraje para trabajar y hacer lo que más nos guste, sin importar lo que digan los demás, a veces nos limitamos mucho pero tenemos que seguir nuestros sueños e ideales”.
“Soy mujer, soy profesionista, soy emprendedora y empresaria, y ¡soy muy orgullosa de mis raíces!, soy digna representante de mi raza y hablante de mi lengua materna, el Mixe (Ëyuujk)”.
Y agrega, “He caminado las veredas de mi región, he saludado fraternalmente a las familias de mi pueblo y de otros pueblos, y llevo grabado en mi mente y mi corazón que esta gente, mi gente, son familias que a pesar de las condiciones humildes en las que viven, no dudan por un segundo en abrir las puertas de sus casas y compartir su comida, tiempo y conocimiento”.

LA EMPRESARIA
“Mixe & Valles” es una empresa liderada por una mujer indígena emprendedora, Lucy Hernández Pérez, dedicada a la construcción de obras públicas, asesoría técnica y gestión de recursos a municipios, orgullosa porta la estafeta de Coordinadora de Gestiones de Proyectos de la Región Mixe.
Lucy Hernández busca ser la diferencia en los municipios, ofrece sus servicios de acuerdo a las necesidades de la comunidad y cuando las autoridades se lo piden hasta los expone en asamblea, da la cara y si hay que apoyar lo sigue y lo seguirá haciendo.
En la mayoría de los municipios donde “Mixe & Valles” ha trabajado, se ha dado porque la asamblea así lo ha decidido, filtro que muchos pasan desapercibido, pero que en las comunidades con sus usos y costumbres arraigados es la autoridad total.
“Como empresa siempre llegamos detectando necesidades, platicamos con las autoridades para la realización de proyectos, gestionamos recursos para infraestructura y apoyos sociales, trabajo que hasta el día de hoy lo han catalogado como una labor responsable”, dice muy segura.
“Yo trabajo por mi pueblo y mi región, porque me motiva ayudar a los que más necesitan; muchos conocen a la Lucy empresaria, pero desconocen de dónde vengo, yo sé de las carencias de mis paisanos y su situación, pues provengo de una familia humilde, sé que es difícil erradicar la pobreza y que no depende de un sólo hombre o una sola mujer”, señala.
Para Lucy, la sonrisa de un niño, de un jefe o jefa de familia al obtener un beneficio, son satisfacciones que la motivan, “cuando veo que con nuestro trabajo se ayudó a alguien sin esperar nada a cambio, me impulsan a seguir adelante, solamente así me doy cuenta que trabajar por la región bien vale la pena”.
“En la medida de lo posible, siempre me verán apoyando, siempre voy a ayudar, a aconsejar, a atender una necesidad, y siempre voy a dar la cara, lo que me comprometa a hacer será porque tengo la capacidad de cumplirlo”.
La vendedora de gelatinas, donas, dulces y aguas frescas, la niña con carencias y con una vida en el campo, en la montaña, entre la neblina, la joven que desde niña estaba acostumbrada a tomar decisiones no muy comunes de su entorno, es ahora bien recibida en el círculo donde los varones imperan, se ha forjado su nombre y se ha ganado el respeto de poblaciones enteras.

Lucy ha ido por su región con la frente en alto… y no ha perdido el piso, ha logrado lo que cualquier mujer puede lograr con perseverancia y empeño, una carrera exitosa, una imagen de emprendedora, y sobre todo, su afán de ayudar la ha llevado y llevará por mejores caminos todavía.

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