ÑUDHÚTE…(CERRO DEL AGUA)

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TEXTO: Jesús Santiago Montes
El Centro Ecoturístico ÑUDHÚTE, ubicado a 5 minutos de la población de San Andrés Ixtlahuaca, a veinte minutos en automóvil de la capital oaxaqueña, ha iniciado su funcionamiento con la decidida participación de entusiastas ciudadanos de la comunidad dirigidos por el C. Ángel Ariel Morales López , Comisariado Ejidal, coordinado con el C. Ociel Elías Santiago Mejía, Comisariado Comunal.
ÑUDHÚTE que quiere decir “Cerro del Agua”, busca llegar al objetivo de preservar los recursos naturales, aumentar su riqueza comunitaria natural y promover una educación ambiental y ecológica en coordinación con los centros educativos y la población en general.
El proyecto ya se ha iniciado.
Contando con un buen número de voluntarios convertidos en guías, este incipiente centro ecoturístico promueve dos recorridos por su área territorial, distribuidos en 10 estaciones en las que se brinda a los visitantes desde indicaciones para la preservación del mismo, hasta la impartición de conocimientos vivenciales que no se alejan de la teoría, sino más bien dan cuenta de la riqueza que a nivel mundial se encuentra en peligro inmisericorde a causa del calentamiento global y cuyos estragos ya reciente el planeta.
La presa de agua que está inmersa en ÑUDHÚTE, es una muestra palpable de ello. Lo que antes era una abastecedora prominente de agua para la comunidad, ahora se encuentra con un mínimo de porcentaje del vital líquido y aun en esas condiciones, no impide la llegada de aves y reptiles en búsqueda del agua para sobrevivir.
El trabajo es arduo, intenso… pero los deseos lo son más.
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Y es que en esta comunidad todavía se vive afianzados de la unidad y de los Usos y Costumbres, evitando la intromisión de agentes externos, llámense partidos políticos, en la toma de decisiones y en la forma de organizarse.
Se ha tenido sabiduría popular para evitar conflictos internos que fraccionen a la ciudadanía como ha sucedido en infinidad de poblaciones, donde la violencia ha sentado sus reales.
Se ha tenido especial cuidado en evitar la llegada de empresas extranjeras o inversiones privadas voraces que solo busquen apropiarse de los recursos naturales con las consecuencias por todos conocidas.
En este municipio, todavía prevalecen las Asambleas Comunitarias, los tequios, la escala de servicios que va dejando en cada ciudadano el amor y respeto por la tierra que los vio nacer.
ÑUDHÚTE engloba el trabajo comunitario y reactiva la esperanza de recobrar los ánimos para preservar el patrimonio natural.
América, Jeni, Maricruz, Adela, Vicente, Francisco, Luis, Jaime, Raymundo y Joaquín, entre otros voluntarios, cuidan con esmero el centro ecológico y con seguridad vierten sus conocimientos a los visitantes mientras se recorren las estaciones, donde se habla de la flora, fauna, agua y tierra, de los límites territoriales y hasta de la historia de la comunidad que se enorgullece por La Capitana que es un enorme pulmón natural que se divisa a lo lejos y que motiva a su visita por la tranquilidad y paz que ahí se encuentra.
Atrás han quedado los difíciles recuerdos de los cruentos enfrentamientos armados con un pueblo vecino, sucedidos en la década de los años 50s, dejando como resultado varios muertos de los dos pueblos. Todo en defensa del territorio que quiso ser arrebatado sin justificación legal alguna.
“Ahora somos pueblos amigos -relata un guía- además de que nuestros niños y jóvenes ya no vivieron nada de eso y deben convivir en paz, un tío mío fue muerto en esos combates…”
El señor Jaime Juárez muestra un trozo de tierra húmeda, mientras admirábamos el hermoso paisaje en lo alto de un cerro. Con gran énfasis menciona de la gran alegría que sienten los campesinos cuando les llega el olor a tierra húmeda, preámbulo de las lluvias, pero además recalca sobre la importancia de la Madre Tierra para la vida.
“Con plastas de tierra mojada nos curábamos antes, fiebres, etc…bueno hasta a nuestros animales los curamos todavía así…cuando las cargas de leña les maltratan el lomo y hasta los sangran, les ponemos las plastas de tierra húmeda y a los tres días están perfectamente bien, con las heridas cerradas…la tierra es sabor de vida”. Su emoción es evidente.
Hace 25 años se empezó con la inquietud de hacer acciones para beneficio de la naturaleza.
Hace 15 años se hicieron las primeras presas de agua, aproximadamente 20 con el objetivo de cuidar y alimentar los mantos acuíferos.
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Hace tres años se dio inicio con ÑUDHÚTE a pesar de que no ha llovido bien en los últimos años.
Conocer, apreciar y cuidar la cadena de vida, ahora es primordial para todos.
La Comisión Nacional de Áreas Protegidas aporta conocimientos y asesoría para enriquecer este trabajo comunitario.
Así, ante la realidad palpable, quienes recorren los senderos de ÑUDHÚTE se dan cuenta de los efectos nocivos de la erosión, pero también como contrarrestarla.
“Un árbol grande equivale a 300 o 500 ventiladores domésticos, de ahí la importancia de los pulmones naturales. Para medir la edad de un árbol –informaba una guía- solo basta contar los anillos que se marcan en el tallo del mismo, cada anillo equivale a tres años de edad…”
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Por eso y más, este centro ecoturístico adquiere relevancia natural.
Cuenta con un espacio de juegos y ya se adapta una cocina y comedor rural.
Y para los amantes de las emociones fuertes, ya funciona una tirolesa que atraviesa la presa acuática del lugar.
ÑUDHÚTE tiene los mejores pronósticos para materializarse en una excelente opción de aprendizaje, diversión y conciencia natural.
Bien por el Comisariado Ejidal y quienes hacen realidad este proyecto.

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