Oaxaca, rehén de grupos y sin un gobierno efectivo

Erving AMBROSIO MARTÍNEZ/REVISTA CÍRCULO
Los oaxaqueños que siempre hemos vivido en esta tierra que fue cuna de hombres notables que cambiaron el destino del país, observamos con tristeza y desánimo la terrible situación en que se encuentra la entidad como rehén de grupos perversos y sufriendo un gobierno pasivo, medroso e ineficiente, que parece no interesarle el progreso de Oaxaca, pese a los presupuestos multimillonarios que se anuncian cada principio de año.

Desde que inició el actual gobierno del estado no vemos una sola obra que merezca la pena ser mencionada, ni una banqueta nueva en la ciudad de Oaxaca que se debate en la ingobernabilidad, la mediocridad y la falta de oportunidades aún cuando los boletines oficiales digan lo contrario.

Desde que el joven Alejandro Ismael Murat Hinojosa inició su campaña política para llegar a la gubernatura de la entidad, luego de la acción rapaz de un gobierno como fue el de Gabino Cué, despertó simpatías y logró el voto mayoritario, pero hoy a dos años de que comenzó a desempeñar el cargo, vemos que la entidad no ha tenido ningún avance, que las principales promesas simplemente no se han cumplido y una de ellas fue la terminación de la súpercarretera a la Costa y asimismo la del Istmo, que están en veremos.

Mientras los oaxaqueños nos sentimos defraudados y escépticos en cuanto a las acciones de gobierno, actualmente existe un alejamiento evidente del propio gobernador hacia los ciudadanos que no saben en dónde despacha el Ejecutivo Estatal.

En otros tiempos, la sede del gobernador era el palacio de gobierno, inmueble que fue ícono de la autoridad, pero que hoy se encuentra convertido en mercado por parte de un grupo de indígenas que no solamente exhiben a la autoridad como medrosa y omisa, sino que se dan el lujo de cerrar calles como es la primera de Flores Magón, sin que haya quien las frene, pues en la entidad ha fallecido el principio de autoridad y la respetabilidad de los funcionarios.

Por otra parte, Oaxaca sigue siendo rehén de mafias que actúan como delincuencia organizada y que manejan tanto el reglón educativo como el comercio informal. Se ha perdido totalmente la confianza en la autoridad que cree ilusamente que con sus boletines maquillados puede convencernos de que lo negro es blanco.

Veremos pues a otro sexenio irse como agua entre los dedos, con un gobernador que nunca necesitó riqueza ni lujos, pues éstos le han sobrado, pero que tuvo la oportunidad de reivindicarse como un excelente gobernante, y ¡Hasta presidenciable!, pero al paso que vamos, las glorias no llegarán y el tiempo y el pueblo le reprochará su pésima gestión, hasta hoy.

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