Papel + lápiz = diseño

Lapiz y Papel
Lapiz y Papel

Gustavo Becker

Soy de la generación de diseñadores que trabajan en el tablero, de usar y experimentar con rotuladores, lápices de todo tipo, pasteles, pinceles, témperas, tintas y aerógrafos. Al iniciar un proyecto de diseño solamente con un lápiz y una hoja de papel blanco es en donde nos vemos enfrentados a crear, a componer y manejar la forma y el espacio con absoluta libertad. Me gusta sentir el roce de la textura del papel mientras el lápiz traza la línea básica y pura. Con esa precariedad tecnológica, lo que se siente, es impagable. De pronto, algo toma la forma de lo que podría ser nuestro diseño. Implica también inmediatez, es el paso más directo en el proceso creativo entre el concepto y la imagen.

Esto me trae a la memoria una frase de un viejo colega, jefe del área de producción gráfica de una conocida agencia de publicidad internacional: «a estos chicos nuevos les apagas el computador y no son capaces de tirar una línea sobre una hoja de papel», refiriéndose a los nuevos diseñadores que llegaban a hacer su práctica profesional. Sin duda era una frase un tanto violenta, pero no dejaba de encerrar parte de una verdad.

Aún hoy, generaciones nuevas de diseñadores no dejan de hacer el boceto «a lápiz» antes de sentarse frente a la «máquina». Aun teniendo una cantidad infinita de recursos y herramientas, de un modo u otro en la etapa primaria, la máquina nos hace diluir entre una fuente que no podemos encontrar, una fotografía en que el ángulo de toma no coincide, un color que en el espectro RGB no nos da en el CYMK, y peor aún, el software no logra «hacer» un efecto determinado. Todas estas búsquedas nos van bloqueando e impidiendo procesar el diseño.

La única gran inversión que hacemos los diseñadores está en nuestra mente, nuestros conocimiento y constante aprendizaje. No dejemos nunca de leer mucho, estudiar, mirar y observar todo: construcciones, la calle, los muros, el paisaje urbano y rural, la luz natural o artificial sobre las texturas. Guardar todo aquello en el disco duro de nuestra mente es el mejor archivo que podremos tener, ya estará siempre ahí, a mano, sin comprimir en ZIP.

Por supuesto que es imprescindible, en el momento de implementar el diseño, el uso del computador, que ofrece todo el potencial del software y la tecnología, para complementar lo que hemos creado. Ahí podemos buscarlo todo, allí está la Aldea Global frente a nosotros para que recorramos sus plazas y rincones.

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