Plaza de muertos en Juquila

  • PLAZA DE MUERTOS 1
    Todos los Santos” se sentarán con nosotros a la mesa y juntos degustaremos lo que en el altar de muertos estará dispuesto para ellos… nuestra ofrenda.
  • PLAZA DE MUERTOS 2
    El olor de la fruta del monte y el zempasúchiltl me despierta recuerdos de tantas cosas que he visto a lo largo del tiempo que tengo de vivir… y de visitar Juquila.
  • PLAZA DE MUERTOS 3
    Sabroso queso de rancho envuelto en hoja de guarumbo
  • PLAZA DE MUERTOS 1

Alejo AQUINO ANTONIO

El olor de la fruta del monte y el zempasúchiltl me despierta recuerdos de tantas cosas que he visto a lo largo del tiempo que tengo de vivir… y de visitar Juquila.

Siento especial afecto por su gente. Camino entre los puestos de las mujeres nativas de Santiago Yaitepec, quienes expenden diversas mercaderías, diferentes a las que estoy acostumbrado a ver, coatecos con su delicado sabor amargo de agave tierno cocido en olla de barro, guanábanas tan grandes como una sandía, corozos maduros y nacidos.

La variedad de frutas es tan grande como el colorido del tradicional mercado y el trato amable de su gente, también se puede encontrar plátano bellaco, roatán de tres filos o perón de la India, manzanito, castilla, guineo y enano.

Lima limón, sidras, dulce de camote de palo o guacamote, camote de hoja o de piedra traído desde Santos Reyes Nopala.

Ahí se puede saborear el camote dulce, blanco y morado, chicozapotes, las crujientes tortillas de maíz nuevo y de corozo, la caña morada silvestre panelera , pulque de maguey para fermentar el delicioso pan de muerto… eso sí, de auténtica yema de huevo.

He visto elaborar en rústico amasijo de la señora Susana Cortez Guzmán, me pierdo en el color y el ruido de la plaza, las trompetas del altoparlante de Arturo Zavaleta ponen la nota musical a la plaza.

Sobresalen las notas de una chilena, la inconfundible voz y el violín de Don Sergio Zavaleta Rossete, acompañado de la Orquesta Típica de Juquila que magistralmente interpreta a los inolvidables del Son Juquileño.

Los Maestros: Don Marcos Zárate, Eziquio Vásquez y Lauro (Lagio) Mendoza, inquieta mi escondido sentimiento de sentirme Juquileño. ¡Tantas veces he caminado por las calles de Juquila, que me siento parte de ella!.

Puedo percibir el olor del café recién tostado en el comal, el olor del chile ancho acariciando el comal, el ajonjolí frito con las yerbas de olor, las almendras y el jengibre… ¡Ha! y el tradicional mole rojo y negro, que tantas ocasiones vi que preparara en su cocina Doña Rufina Ramírez Ortega.

Me jacto de haber conocido a muchos preclaros Juquileños, en particular a aquellos que ya han alcanzado la inmortalidad espiritual y que en esta festividad de “Todos los Santos” se sentarán con nosotros a la mesa y juntos degustaremos lo que en el altar de muertos estará dispuesto para ellos… nuestra ofrenda.

Ésta se compone del tradicional tamal de Mati de Orejita, los chiles tusta, verdes , secos o curtidos en vinagre, el inigualable pan de muerto, chocolate, los chayotes cocidos, los jamoncillos y no pueden faltar las enchiladas espolvoreadas con el sabroso queso de rancho envuelto en hoja de guarumbo, que acentuará el sabor del monte de dónde viene.

Lo anterior habrá de acompañarse con un pan de sal y por supuesto, no puede faltar un buen mezcal para acompañar el mole de guajolote decorado con ajonjolí. ¡Buen provecho!.

Sin duda “hacer su plaza” en una comunidad reconocida por su importante valor religioso y como santuario, es una de las experiencias más gratificantes que podemos vivir, palpar, oler, sentir y saborear, vivencias que sólo se viven en las comunidades de nuestro bello estado de Oaxaca.

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