Por medio del humor acercan a niños a la filatelia

Gina MEJÍA

 

Doña Eme, Juan Calzónzin, el boticario Don Lucas Estornino y otros monos creados por Eduardo del Río, Rius, son quienes guían al espectador en el recorrido por la exposición, La sonrisa filatélica, la cual muestra una serie de estampillas donde los protagonistas son personajes de caricaturas creadas por ilustradores de todo el mundo.

 

El caricaturista mexicano fue el encargado de seleccionar los timbres que conforman la exposición que puede ser admirada en el Museo de Filatelia de Oaxaca (Mufi), este proyecto cristaliza el sueño de Rius de que la gente vea estampillas de humor, muchas de estas pertenecen a su colección.

 

En entrevista Rius detalló que la exposición está dedicada sobre todo a los niños, quienes son los que mas la van a disfrutar.

 

“La intención es que con el tiempo se vuelvan filatelistas, porque la filatelia es un medio de educación que en México se ha desperdiciado su uso completamente a diferencia de otros países donde le dan mucha importancia”.

 

Agregó que ha notado en distintas partes del mundo que a los niños los acostumbran a juntar timbres, a canjearlos con sus amigos y aprenden muchísimo, porque en estos pequeños documentos hay información de todo tipo, se puede conocer de historia, de los héroes de cada país, los trajes típicos de distintos lugares, la flora y la fauna.

 

La sonrisa filatélica, marca la despedida de Rius en la ciudad de Oaxaca, donde habitó por cerca de dos años y ahora cambia su residencia, aunque manifestó que regresará constantemente para seguir desarrollando otros proyectos literarios.

 

El autor de más de 100 libros explicó que el correo prácticamente no existe en México, ya que actualmente casi nadie manda cartas y ahora las estampillas han sido sustituidas por tiras blancas con el precio, incluso “el correo no está contribuyendo para que la filatelia siga creciendo”.

 

En otros países, detalló el entrevistado, hacen uso del humor para campañas contra el cigarro o para que la gente maneje mejor, es entonces cuando en el arte filatélico echan mano de los caricaturistas y en muchos lugares rinden homenaje a sus historietistas y caricaturistas.

 

Aunque para el autor de Los Supermachos es importante que en el timbre postal se incluya el trabajo de los ilustradores e historietistas, en México no le han dado importancia a eso.

 

En la exposición el timbre que más llama la atención es el de un caricaturista argentino, Miguel Repiso, Rep, se trata de una pieza de más de 30 centímetros de largo, lleno de caricaturas donde se narra parte de la historia de Argentina.

 

También se incluyen timbres postales con algunos personajes de Walt Disney, pero son muy pocos, los cuales consideraron por ser cine animado, el espectador podrá ver a personajes de Los Simpson y Plaza Sésamo.

 

Campañas en las estampillas

 

Al hablar de la cultura de coleccionar y crear timbres, Eduardo del Río recordó que en el tiempo de Lázaro Cárdenas se hicieron las estampillas más bonitas, con intención de que sirvieran para que la gente, hiciera conciencia sobre ciertos temas.

 

“Había campañas contra la tuberculosis, el paludismo, empezaron con Cárdenas, pero los encargados del correo eran políticos que no les importaba, no conocían nada sobre el tema, hasta la fecha quienes se dedican a hacer los timbres de México son políticos”.

 

“Las estampillas son muy tradicionales, no se han puesto al día en cuanto a diseño, en esta pequeña exposición se ve una propuesta de diseño, en México, desgraciadamente no le han dado la importancia que debería de tener”.

 

La sonrisa filatélica es una ventana al diseño de timbres de humor de distintas partes del mundo, son alrededor de 700 estampillas.

 

En el país pocas veces han llevado el trabajo de caricaturistas o historietistas a las estampillas, entre ellos están Gabriel Vargas, creador de la historieta La familia Burrón y también se ha visto en el arte filatélico al personaje Memín Pinguín.

 

“Tan buenos caricaturistas que ha habido en México y no se les ha ocurrido hacer una serie como la han hecho en Argentina, Chile, Holanda y Francia, donde los trabajos de los granes caricaturistas que ha tenido cada país los llevan a las estampillas”, expresó el coordinador de la muestra.

 

Entre risas dijo que quizá los que hacen los timbres no invitan a los caricaturistas en México porque “casi todos nos dedicamos a la cosa política, por eso no nos quieren incluir. Pero es por la falta de cultura entre los encargados de la elaboración de timbres, no les importa que es lo que representa”.

 

Esta es la tercera muestra que Rius coordina en el Mufi, las anteriores fueron de orquídeas y otra de bicicletas, ahora esta sobre humor, donde las tres cuartas partes de la exposición son de su colección.

 

Los asistentes podrán interactuar con la muestra, ya que hay unas mamparas destinadas para que las personas, sobre todo los niños, dibujen o propongan su propia estampilla.

 

“Se destinó un espacio para el dibujo porque es una de las mejores cosas que hay para que el niño desarrolle su creatividad y se acerque un poco más a la filatelia, para que vean que ahí van a encontrar mucha información que les gusta, además ellos también pueden hacer sus propios timbres”.

 

Aunque no lo corrieron de Oaxaca, más el bien decidió regresarse a Morelos, Eduardo del Río dijo que esta es ahora su despedida de Oaxaca, “pero me gustaría seguir regresando, venir a echarme mis tlayudas de vez en cuando”.

 

Lo que más extrañara, dijo, es el ambiente cultural y lo que más disfrutó durante su estancia aquí fueron las bibliotecas.

 

“No he tenido la necesidad de comprar libros, porque aquí me abone con el IAGO, del maestro Francisco Toledo, para mi es como entrar a la Biblioteca de Alejandría porque ahí encuentra uno todo lo que quiera leer, hasta se angustia uno de pensar cuántos libros le faltan por consultar, a mi edad a ver si alcanzo a leer otros 100”.

 

Durante el tiempo que vivió en Oaxaca le editaron dos libros y escribió otro par, uno sobre la Reforma Educativa que esta por salir y se encuentra en la investigación de lo que será la publicación sobre el caricaturista oaxaqueño RAM, el cual espera tener listo este año.

 

Además de comer tlayudas, visitar los rincones de Oaxaca y escribir sus libros, Rius también exploró el arte del grabado, ahora se va con la promesa de volver a esta tierra y disfrutarla.

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