“Amo la lucha libre”: entrevista al luchador oaxaqueño “ENDEVOR”

* Hay dinastías de luchadores con mucha tradición, seguirla implica una responsabilidad y orgullo a cuestas. La lucha libre inculca en los jóvenes un anhelo de vida saludable y equilibrada, alejada de los vicios: Endevor

Por Lubia Esperanza Amador
¿Cómo descubrió su vocación para la Lucha Libre?
Desde pequeño estuve inmerso en el mundo de la lucha libre, por mi padre, el luchador “Discovery” (quien ya se retiró, después de luchar por 3 décadas) y por mi hermano que también es luchador; así que desde pequeño acudía al gimnasio para acompañarlos; pronto recibí clases de lucha olímpica y grecorromana, que me gustaron mucho, porque forjan tu carácter y te disciplinas. Así fui preparándome, hasta que debuté en 1998; estoy convencido de que el luchador nace, pero también va preparándose.

¿Quién le ayudó a elegir su nombre?
Mi maestro Challenger, quien me dio 4 opciones de nombres de transbordadores espaciales, pues me apasiona ese tema; y así, elegí “Endevor”.

¿Registran su nombre?
Sí, se registra de dos formas: De manera gratuita en la Comisión de Box y Lucha Nacional (también hay en el ámbito estatal); y con costo ya se efectúa en “Marca Registrada”.

¿Cómo diseñó su máscara?
Poco a poco, tuvo modificaciones hasta llegar a la actual con una estrella en la frente y alas en los ojos. Procuro cambiar la máscara cada que tengo una lucha.

¿Quién elabora su máscara?
Antes me la realizaba otro luchador, “Batman”; así mismo, el famoso luchador Mike Max, que es el mejor “mascarero de Oaxaca, me realizó unas 60 máscaras.

¿Es caro este deporte en Oaxaca?
No, en realidad en otros estados es más elevado el costo del entrenamiento; en Oaxaca gozamos de la generosidad de los dueños de algunos gimnasios, como el de Pepe Cisneros, donde se ofrece entrenamiento a bajo costo. Yo mismo brindo ahí entrenamiento a un grupo de niños y jóvenes, primero eran 5, ahora tengo 25 chicos entrenando los martes y jueves; lo cual me llena de alegría, al ver cómo este deporte inculca en ellos un anhelo de vida saludable y equilibrada, alejada de los vicios.

¿Cómo maneja la coexistencia de su identidad privada y su alter ego?
En mi casa conocen perfectamente mi identidad, así como mis amigos más cercanos; para poder mantener una vida privada me ha servido no despegar los pies de la tierra, considerarme una persona normal, que en su vida diaria tiene un empleo común; es decir, separo la lucha de mi vida personal; incluso tengo en Facebook mi perfil de luchador, no así de mi identidad personal.

¿Qué es más valioso apostar, la máscara o la cabellera?
Considero que la máscara, porque lo que está apostándose es la identidad. Para mí, perder la máscara sería perder media vida; aunque en la práctica hay luchadores que al perder la máscara, incluso, ganan más seguidores.

¿Cuándo sube al ring, teme por su vida y su integridad física?
Siempre existe el temor a lastimarse, pero es más fuerte mi amor por el deporte; y, además de prepararme al máximo, siempre me encomiendo a Dios al salir de casa, y pido también a la protección de la Virgen Santísima, especialmente en su advocación de Nuestra Señora de Juquila, pues es una devoción muy arraigada en mi corazón, porque soy oriundo de esa población. Y es que uno sabe cómo sube al ring, pero no sabe uno en qué condiciones bajará de él. Sinceramente creo que nadie es feliz muriendo arriba del ring, pues en casa hay quien nos espera.

La lucha libre ¿deporte o espectáculo?
Tiene de todo, es el deporte espectáculo, es una competencia, pero a la vez gana quien tiene más experiencia, más preparación. Sirve también a los aficionados para sacar el estrés, y les resulta un gusto accesible, por sus costos económicos. La lucha libre representa una disputa entre el bien y el mal; el combate no tiene tiempo, se efectúa “a 3 caídas”, no hay empate, y si el jugador permanece 20 segundos o más fuera del ring pierde.

¿Cuál es el mejor premio que puede ganar?
El reconocimiento del público. En realidad, no se lucha por un premio económico, hay simplemente un monto de recuperación cuando nos invitan a luchar. Pero el mejor premio es que a la gente le guste tu lucha, incluso hay aficionados que cuando les agrada tu trabajo hasta te lanzan dinero al ring. Sin embargo, es importante que la lucha no se vea como un mero negocio, sino como deporte.

¿Hay algo que falte para mejorar la lucha libre?
Sí, que se quiten las envidias y que los luchadores nos preparemos con mayor dedicación, que entrenemos, nos esforcemos, no por superar al otro, sino por superarnos a nosotros mismos.
Arriba del ring los luchadores somos rivales, nos olvidamos de todo y sólo nos esforzamos en demostrar que somos mejor que el otro; pero abajo del ring somos compañeros, quizá no amigos del alma, pero sí compañeros, que nos respetamos y ayudamos.

¿Qué mensaje le da a las nuevas generaciones de luchadores?
Que se alejen de vicios, que se dediquen a entrenar para ser mejores luchadores y, sobre todo, mejores personas; para que, con esfuerzo y dedicación, alcancen los legítimos sueños de llegar a ser estrellas de la lucha libre.

¿Si sus hijas desearan ser luchadoras, las apoyaría?
Totalmente, si ellas así lo deciden, me daría mucho gusto y les brindaría mi apoyo; pero es una decisión muy personal, así que, aunque a mí me encantaría, yo nunca se los impondría.

¿Qué legado desea dejar en sus alumnos?
Deseo dejar buenos alumnos, que no solamente hayan aprovechado sus enseñanzas y experiencia, sino que incluso me superen y, con orgullo, digan: “Fui alumno de Endevor”. Me llena de satisfacción ver cómo los niños van perdiendo la timidez, mejoran su capacidad física y hasta en el ámbito emocional les es de ayuda practicar la lucha libre. Por esto y por mucho más “amo la lucha libre”.

lubia_ea@hotmail.com

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